Hacerse una mamografía puede generar ansiedad en algunas personas, pero saber qué esperar y cómo prepararse puede ayudarla a sentirse segura al llegar a su cita de mamografía. Durante la mamografía, un tecnólogo coloca cada seno entre dos placas de metal y luego toma fotografías desde diferentes ángulos. Una vez que se completa la mamografía, el tecnólogo revisa las imágenes para asegurarse de que sean claras y muestren todo el seno.
El procedimiento suele tardar unos 15-30 minutos. Si bien la mamografía en sí es breve, es posible que deba esperar unos minutos antes o después de la toma de imágenes. Algunas personas descubren que llevar algo para leer, música para escuchar o una manualidad como tejer les ayuda a pasar el tiempo y aliviar el estrés que puedan sentir.
Después de la mamografía, las imágenes son examinadas por un radiólogo, quien envía un informe a su médico. Si se identifica un área sospechosa, se pueden recomendar pruebas adicionales, como mamografías adicionales.